martes, 8 de junio de 2010

flotando entre las nubes



Aunque todavía quedaba una semana para que terminara mayo, el día era realmente caluroso. Había que protegerse del sol en las horas centrales como si fuera julio. Hacia el final de la tarde el cielo se fue cubriendo de nubes de tormenta que no llegaron a descargar más que unas pocas gotas, pero hicieron cambiar drásticamente la luz. Mientras el paisaje cambiaba de color vimos pasar a poca altura un parapente. Por un momento pareció que iba a atravesar las nubes y adentrarse en la tormenta. Poco tiempo después el sol se coló por debajo del cielo encapotado y nos regaló una puesta preciosa.

jueves, 3 de junio de 2010

colores intensos


La luz nítida y fuerte de la primavera satura los colores y crea grandes contrastes. La infinita paleta de colores que aparece en mayo en el campo, los jardines urbanos y los patios hace que la cámara trabaje a pleno rendimiento. Al mediodía el cielo es de un azul intenso, la temperatura es alta y el sol quema en la piel y hace que tengas la sensación de que te está aplastando si te da en la cabeza. El verano climatológico se adelanta al astronómico un año más. No es la mejor hora del día para pasear pero siempre encuentras cosas interesantes.

martes, 1 de junio de 2010

luz de luna


Dos días después de que estuviera llena por fin apareció la luna tras unas pequeñas nubes que se iban diluyendo según avanzaba la noche. Pálida y de luz tenue al principio y después blanca y brillante. Aquí debe estar iluminada directamente por el sol en un 90 ó 95% y su luz reflejada es capaz de blanquear el cielo nocturno y ser suficiente como para poder caminar sin necesidad de otra fuente de iluminación.


La noche queda templada y en calma, en contraste con las anteriores. Aún quedan unas cuantas horas por delante hasta que la luna se vuelva a esconder.

lunes, 31 de mayo de 2010

hacia el noreste


Aunque los cielos de la ciudad no son los más idóneos para observar lo que ocurre cuando el sol calma su intenso fulgor de mediados de primavera, son los que tengo siempre a mano y muchas veces son con los que hay que conformarse. Pero aún así merecen la pena.

El jueves pasado la luna salía poco después de las nueve y media. Unas tres horas y media más tarde estaba llena en Sagitario. Después de la puesta de sol y de saludar al brillante Venus dirigí la mirada hacia el este, esperando ver la pálida luz de la luna asomar enorme por el horizonte. Pero las previsiones meteorológicas no se habían equivocado: allá, hacia levante, se acumulaban las nubes haciendo que la luna no se viera hasta que no hubiese subido por el cielo lo suficiente como para poder asomarse por encima de ellas.

Esperé a ver la luna, que no tardó mucho en alumbrarme, aunque ya no tan grande y amarillenta como cuando aparece entre la tierra y el cielo. Mientras esperaba estuve mirando al noreste para ver y escuchar bastante alejada la tormenta. Pude ver los cúmulo nimbos iluminados por los relámpagos y escuchar su lejano retumbar mientras, por encima de las nubes y de mi las estrellas brillaban tenues.

martes, 25 de mayo de 2010

lunes, 24 de mayo de 2010

martes, 18 de mayo de 2010

luna y venus


Aunque el momento propicio fue este fin de semana pasado, hasta hoy no he subido a la terraza a ver la conjunción de la Luna creciente con el planeta Venus. Hoy el cielo está surcado de pequeñas nubes altas que se tornan violetas después de la puesta de sol. Es entonces cuando aparece de nuevo el brillo del planeta y la luna muestra su sonrisa. La temperatura es ideal, calurosa aunque con una ligera brisa y hasta arriba, además del ruido de la ciudad, sube el olor de las flores que al anochecer despliegan sus aromas primaverales. La luz del ocaso se alarga y las noches se hacen cortas y cálidas.